Mostrando entradas con la etiqueta A dónde diablos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A dónde diablos. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de febrero de 2012

Alberto Cortéz - A dónde diablos (1985)


Alberto Cortez (Rancul, provincia de La Pampa, 11 de marzo de 1940), es un compositor , cantante y poeta argentino. Reside con su mujer en Madrid.


Es conocido por muchos como "El Gran Cantautor de las Cosas Simples".


Alberto Cortez escribió el siguiente comentario sobre el orígen de su tema "A donde diablos", que pertenece al albun de 1985, "Entre Líneas:


Cita:
<> 
Dicen por ahí que los que escribimos especialmente versos somos muy desordenados que llenamos nuestros bolsillos de papelotes con ideas sueltas que muchas veces no pasan de ser eso, ideas sueltas cuyo destino debería será la papelera, porque no encuentran continuidad ni desarrollo nunca.. Puede que sea cierto, pero la gente debe comprender que cuando aparece una idea para un poema uno no puede permitirse el lujo de dejarla escapar o abandonarla. Debe conservarla para disfrutar de ella en otro momento más propicio e incluso para tratar de componer el que será el más grande poema que se haya escrito jamás. Pero si nuestros bolsillos siempre están repletos de papelotes, nuestra mesa de trabajo es el caos, al menos la mía lo es. Un auténtico campo de batalla. Aquí hay de todo, ideas, direcciones, números telefónicos, versos empezados e inconclusos y debajo de la mesa una papelera ávida de recibir la sobrealimentación de un ataque de orden que nunca llega. Un día buscaba ansioso unas estrofas que había escrito a modo de introducción para un poema dedicado a “ella” como todos y pese a mi esfuerzo y desesperación no aparecieron y en ese busca que te busca, se me ocurrió la idea de escribir estos sobre lo que me estaba pasando.
¿A DONDE DIABLOS?

¿A dónde diablos
habré metido yo los versos que tenía
sin terminar, sobre mi mesa todavía
aunque no fueran más de cinco o seis vocablos?
¿A dónde diablos?.

¡Es culpa mía!
aunque haya muchos para hablar del mismo tema
eran los justos moradores del poema
que para ti voy escribiendo cada día,
¡Es culpa mía!.

Se han extraviado
quizás al ver que eran metáforas en celo
fue su sonrisa golondrina en pleno vuelo
que sigilosa mis apuntes se ha llevado.

¿Qué diablos digo?
si solamente con abrir una ventana
y ver el sol que en tus cabellos se derrama
regresan prontos del olvido mis olvidos,
¿qué diablos digo?.

Para nombrarte
prefiero usar el corazón al diccionario
porque de siempre es el que lleva el inventario
de tantas cosas con que suelo compararte
para nombrarte.

Sencillamente
te llamo luna, cascabel o caracola
y ya me tienes en la cresta de la ola
buscándote por los espacios transparentes.

Pero..., ¡qué diablos!
si eres la vela que me empuja a mar abierto
eres el debe y el haber de mis aciertos
eres la exacta dimensión de mis retablos,
pero..., ¡qué diablos!.

A la deriva
si no pudiera refugiarme en tu mirada
navegaría mi razón incontrolada
a la deriva, sin timón, a la deriva.

Sería un milagro
si yo encontrara aquellos versos que tenía,
sin terminar sobre mi mesa todavía.
¿A dónde diablos estarán?, ¿a dónde diablos?.